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21 may. 2013

La lavandera que quería aprender a pintar



Desde hace unos días tengo pegado a la ventana del estudio a un precioso macho de lavandera blanca (Motacilla alba) atento a mis quehaceres en la mesa de trabajo. Llega incluso a golpear el cristal en más de una ocasión. Se diría que quiere aprender a pintar. Eso al menos parece en una primera impresión. Pero son otros los motivos que le han llevado a obsesionarse con mi ventana. La pasada semana descubría la ubicación de su nido en un tejado aledaño a mi patio. Son varios los años que observo su reproducción en los alrededores y son frecuentes las visitas de macho y hembra a mi patio a la caza y captura de insectos. Por lo visto, en una de sus incursiones por parte del macho a mi patio debió de pasar algo cerca de la ventana y debió ver de refilón que otro macho como él cruzaba por ella. Algo intolerable y más en época de reproducción. Había que expulsar al intruso de su territorio. De ahí que haya emprendido un obstinado desafío con su propio reflejo dibujado en los cristales de la ventana.
He tenido que buscar soluciones al respecto, bajando la persiana cuando no ando en el estudio y cuando estoy pintando coloco en el alfeizar de la ventana un pequeño peluche de un perro que le persuade de acercarse y no porque me moleste, para nada, pero entiendo que debe encauzar sus energías en alimentar a sus descendientes (a los que oigo piar desde aquí) y estar atento a los verdaderos peligros que se pudieran presentar en las cercanías de su hogar. Hasta en detalles de lo más insignificante y sin pretenderlo incluso, ocasionamos malentendidos a la vida que nos rodea.

1 may. 2013

Fieles a su cita

Como cada primavera, se renueva la vida en nuestros campos y, quizá donde más se advierten estos cambios sea en las aves, debido a su movilidad. En efecto, especies que habían pasado con nosotros los rigores del invierno nos abandonan y emprenden viaje a sus áreas de reproducción y a su vez, otras especies vienen ahora a pasar la primavera y el verano en nuestras tierras, es decir, que podemos ser testigos privilegiados de la reproducción de numerosas especies llegadas de otros países y continentes.

Es el caso del alcaudón común (Lanius senator) un ave audaz llegada de tierras africanas. Anda ya desde hace unas semanas por aquí, oteando posibles presas desde la punta de la rama más prominente de los almendros. También dejará patente que ese es su territorio a quién ose adentrarse en él al tiempo que emite cantos de amor para conquistar a una hembra. Con un plumaje que juega con el negro y el blanco, es llamativa su cabeza pardo-rojiza. Por cierto, el otro día un amigo en Facebook me comentaba acerca de esta especie el porque de “senator” en su nombre científico. Según me decía es debido a que ese color de la cabeza es el mismo que utilizaban los senadores romanos en sus capas.

A disfrutar la primavera, que con las lluvias acaecidas se presenta pletórica.