
Dedicada casi por completo a trabajar el mochuelo. También he oscurecido un poco más el fondo con un lápiz más blando.

Seguimos con el tronco que baja a la izquierda junto con la rama que hay delante. A continuación doy una primera entonación al fondo, para tener un referente a la hora de empezar a trabajar con el ave. Y empezamos con ella, a entonar su plumaje, aunque antes me detengo más tiempo en los ojos, parte fundamental, pues si no se consigue captar su mirada, fallará toda la composición. No es fácil, pues la figura se encuentra a contraluz y, por tanto, todos sus rasgos se verán oscurecidos. Pero vayamos poco a poco...

De un encuentro hace unos días con un mochuelo europeo (Athene noctua) he empezado a trabajar en esta obra, que he decidido compartir su evolución hasta que la finalice. Si en un principio iba a ser un óleo, al empezar el previo a lápiz, cosa que casi siempre hago para ajustar contrastes, luces, etc. al final me he decantado por realizarlo en grafito. Eran los primeros momentos de una mañana que ya prometía que iba a ser calurosa. Unas viejas ramas de un almendro enmarcaban la silueta a contraluz de un somnoliento mochuelo que así y todo me observaba atentamente. He empezado a trabajar la rama de arriba, para ir descendiendo luego.

Con el plumaje tan llamativo que posee la oropéndola (Oriolus oriolus), sobretodo el macho, con ese amarillo intenso en gran parte de su plumaje y, lo difícil que resulta descubrirla. Su aflautado canto delata su presencia, pero descubrir su escondite en la copa de algún árbol nos puede llevar un buen rato, poniendo a prueba nuestro grado de observación y nuestra paciencia. Su debilidad por los dulces higos, puede ser un buen lugar para esperarlas. Grafito sobre papel, 2008 50 x

Este fin de semana he podido dedicar tiempo a tomar apuntes del natural. El sábado tuve la suerte de ver una familia de alcaudones comunes (Lanius senator) con 4 jóvenes que habían prácticamente terminado de abandonar el nido. Se encontraban en un almendro, tranquilos, bañados por la suave y cálida luz matutina. Recién comidos, emitían de vez en cuando algún leve reclamo, como recordándoles a sus padres que estaban allí y que todo estaba tranquilo. Me permitieron observarles un buen rato y mi presencia no les importunó para nada. También es cierto que mantuve una distancia más que prudencial y tomé los apuntes a través de lo que observaba con el telescopio. Y es que en esta época, en la que la vida anda ocupada creando más vida, soy más cauteloso que de costumbre y procuro molestar lo menos posible. Grafito y acuarela sobre cuaderno Cahier de Dessin 16 x

El calamón común (Porphyrio porphyrio) es de esas aves que se ha visto al borde del abismo, pero que afortunadamente ha recuperado efectivos en los últimos años y ha vuelto a colonizar lugares en donde llevaba años extinguido. No quiere decir esto que se encuentre fuera de peligro, máxime cuando necesita de las zonas húmedas para su supervivencia y, es este un ecosistema muy maltratado y acosado por el hombre. Grafito sobre papel Gvarro 160 grs., 2009 50 x

Han pasado casi dos semanas del encuentro en Cáceres y todavía ando saboreando y asimilando todo lo vivido aquellos días. La experiencia me ha sido sumamente enriquecedora. En todos los sentidos. Y es por ello que he de expresar mi más sincero y profundo agradecimiento. A Extremadura, por sus paisajes, sus aromas, sus luces y la riqueza de vida que atesora. A Cáceres por su hospitalidad y acogida; por la belleza de sus calles antiguas; por su convivencia con las aves. A Juan Varela, José Antonio Sencianes, Francisco J. Hernández, Manuel D. Galeote, Manuel Sosa, Regla Alonso, Rosalía Martín, Catalina Somolinos y Chiqui Díaz por todo lo compartido; por su generosidad; por su entusiasmo y pasión en lo que hacen; por transmitirlo; por su compromiso con la vida. A Fernando, por su apoyo constante; por su amistad sincera y desinteresada; por su empeño en querer un mundo mejor para todos. Y a todos aquellos que en los dos meses de vida que tiene este humilde blog se han detenido unos instantes a contemplarlo y han dejado sus comentarios, siempre elogiosos de lo que aquí muestro. A todos, INFINITAS GRACIAS. Ilustro la entrada con una de las obras que pudo verse esos días en la exposición. Un alzacola (Cercotrichas galactotes) posado en lo alto de una chumbera (Opuntia picus indica) haciendo gala del porque de su nombre. La chumbera está trabajada en varias sesiones del natural, siempre a la misma hora. Grafito sobre papel, 2008 63 x

Todavía a día de hoy continuo conmocionado por todo lo vivido estos días en Cáceres. Los paisajes extremeños, la luz, los aromas, el encanto de la ciudad de Cáceres, la vida que palpita en cada rincón... Y sobretodo el tiempo compartido con los compañeros de pinceles e inquietudes. Inexplicable. Impagable. Una gozada verles trabajar en directo. Un deleite poder contemplar en vivo sus obras. Uno se da cuenta lo pequeño que es, cuánto hay por aprender. Paisaje de la dehesa en Villa del Rey, mayo 2009 Grafito sobre papel 297 x