©Copyright. Lluís Sogorb All rights reserved. Todas las imágenes que aparecen en este blog están protegidas por la ley de la propiedad intelectual. Está prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este blog sin el permiso por escrito del autor.

13 oct. 2009

Caqui otoñal

Seguramente hace bastantes años a alguien se le ocurrió plantar algún caqui (Diospyros spp.) entre almendros por capricho o, quizás con visión de futuro y de que podía ser un fruto rentable. El caso es que en ese rincón, hoy en día abandonado, sobrevive alguno de estos árboles de origen asiático entre coscojas, zarzas, romeros, etc. que han ido recolonizando sus antiguos terrenos y lo cierto es que ejerce tanto el fruto como el árbol un fuerte contraste entre la vegetación mediterránea y es que si el fruto es de unos tonos anaranjados-rojizos llamativos, las hojas no se quedan atrás y pasan del verde a un rojo intenso. Una buena excusa para seguir probando los pasteles...

Pastel sobre tabla, 28 x 21 cm. 2009

6 oct. 2009

Probando con el pastel

Hace ya más años de los que me acuerdo me regalaron una preciosa caja de madera de lápices de pastel. Aunque es una técnica a la que siempre le he tenido ganas, lo cierto es que por unas cosas y otras nunca he hecho nada. Nada hasta la semana pasada. No se que me impulsó a rescatar esa caja de la estantería, pero lo cierto es que lo hice y me puse a darle a aquellos lápices. Para complicarlo un poco más, he trabajado sobre un soporte poco habitual en el pastel (al menos yo no he encontrado referencias), una tabla de madera y el resultado es el que podéis ver en esta obra en la que de nuevo el protagonista es un cernícalo primilla. Aunque todavía queda mucho por mejorar, lo cierto es que el pastel me ha sorprendido gratamente y he disfrutando en su realización. Como no tenía mucha variedad de colores he tenido que obtener alguno de ellos a base de mezclar varios colores y eso me ha permitido, seguramente, descubrir más las posibilidades del pastel. Creo que no será la última.

Pastel sobre tabla, 41 x 28 cm. 2009

21 sept. 2009

Colores de otoño

Ayer un poco antes de mediodía, oficialmente, entrábamos en el otoño. Es esta una estación que suele despertar sentimientos de tristeza y abatimiento entre la mayoría de las personas. En mi caso es todo lo contrario. Me parece una época del año realmente bella con amaneceres y atardeceres espléndidos, de contrastes, de cielos encapotados de nubes con toda la gama de grises, de firmamentos de azules brillantes, de días de lluvia. Una estación de contrastes. Pero lo mejor de este momento del año es asistir a esa transformación que sufre la naturaleza para afrontar con garantía de éxito la siguiente estación: el invierno.

Ilustro la presente entrada con un óleo que tiene algunos años que recoge algunas de las sensaciones de las que hablaba. Al mismo tiempo me trae a la memoria una época de mi vida que queda ya en el recuerdo. Un recuerdo agradable. La evocación de contemplar muchas tardes a un grupo de jilgueros (Carduelis carduelis) posados en un albaricoquero, vestido con su traje otoñal. Es esta un ave a la que le tengo un especial cariño, seguramente por la mala suerte que ha tenido de tener un bello plumaje y agraciado canto. Estos dos atributos le han privado de lo que mejor saben hacer las aves: volar. Cientos, miles, acaban enjauladas, cautivas de la codicia humana de disponer de todo a su antojo. Otras tantas se quedan en el camino. Cuando podemos disfrutar de todo ello simplemente deteniéndonos a contemplar la naturaleza. En una ocasión mi hijo me reprendió de que no teníamos ninguna mascota de ese tipo, que un amigo suyo tenía varias, a lo que yo le contesté: ¡Como que no, vente conmigo y verás! Salimos fuera de casa y lo lleve a un pequeño huerto con una fuente para las aves y una diminuta pinada que teníamos. Allí le mostré la vida que en aquel momento pululaba por allí: gorriones, mirlos, jilgueros, verdecillos, currucas, caracoles, hormigas, escarabajos, lagartijas... todos estaban allí y todos eran sus mascotas. Pero había una diferencia con estas “mascotas” y las que tenía su amigo: la libertad. Aquellos animales iban y venían cuando querían y, no lo debíamos de hacer muy mal puesto que todos los días volvían. Una sonrisa se dibujó en la iluminada cara de mi hijo y, en mí, la sonrisa recorrió todo mi ser.

Así que ya sabéis, salid y disfrutar de todo aquello que nos ofrece el otoño, que además es de manera gratuita.

Óleo sobre tabla, 50 x 35 cm. 2003

18 sept. 2009

Obra en proceso (II)

Y seguimos con el retrato del cernícalo primilla. Esta siendo una auténtica lucha, pues todavía no consigo que mi hemisferio creativo (si es que lo tengo) desconecte por completo al otro, el racional y empiece a trabajar al 100%. Y se nota, pues me cuesta más de la cuenta resolver la obra. Ha habido algún momento en que he pensado dejarla porque no acababa de convencerme, pero al mismo tiempo es necesario recuperar la normalidad y, en ello estamos. En esta fase, he empezado a modelar el plumaje del ave.

10 sept. 2009

Obra en proceso (I)

Un día antes de lo ocurrido a mi hijo, había empezado un retrato de Cernícalo primilla (Falco naumanni) macho. Apenas lo había manchado para darle algo de entonación. Desde entonces, no había sido capaz de retomarlo. Y lo había intentado, con el resultado de apenas un par de pinceladas. Y es que hay que tener la cabeza muy centrada para que exista empatía entre el cerebro y la mano. Y está claro que no la había. Pero su evolución favorable y sobre todo sus propios constantes ánimos para que retomara mi actividad normal, dieron sus frutos y ayer conseguí concentrarme y lograr una sesión productiva, empezando a darle forma al retrato. Quiero agradecer las muestras de apoyo y ánimos que me habéis hecho llegar y que han sido muy reconfortantes.

26 ago. 2009

Mi mejor obra / My best work

Quiero pedir disculpas a todos aquellos que os dais una vuelta por este vuestro blog por el tiempo transcurrido desde mi última entrada. Como presumiblemente podría parecer, por las fechas, no se ha debido ha que me haya marchado de vacaciones perdiéndome en algún paraje idílico de esos que todavía nos quedan para pintar como un loco. Ya me hubiera gustado que hubiese sido ese el motivo. Desgraciadamente ha sido otra circunstancia la que me ha impedido estar con vosotros y mostraros lo que voy haciendo. Esa circunstancia me ha descubierto que he caído en el mismo error que cometen una y otra vez los padres. Y yo, como padre y conocedor de ese desliz, tropiezo en él. Y es que los padres siempre pensamos de nuestros hijos que no les va a pasar nada. Que todas las desgracias con las que nos torpedean diariamente en los medios de comunicación les acontecen a los hijos de los demás. Hace poco más de una semana todo se desmoronaba a mis pies. Todo el sosiego, la tranquilidad, la naturaleza... se rompía en mil pedazos. Mi hijo sufría una lesión que requirió una rápida intervención quirúrgica para solucionarla. Desde entonces no he sido capaz de coger un lápiz. Es algo que no había experimentado nunca. Afortunadamente la operación no tuvo ningún problema y todo salió bien. Su mejoría también va muy bien, aunque precisara de cierto tiempo para su completa recuperación. Estos días he podido pensar mucho y he podido constatar que toda la naturaleza, toda mi inspiración, toda la variedad de vida... todo, esta inmerso en mi hijo, él es la naturaleza, mi inspiración y todas las vidas se hayan reflejadas en sus ojos. En alguna ocasión me han preguntado cuál consideraba que era mi mejor obra y siempre he contestado lo mismo: mi hijo. Entre otras cosas, porque es fruto del trabajo conjunto mío y de mi compañera, de constante amor y apoyo desbordante hacía mi persona. Sin lugar a dudas, ser padre es lo mejor que le puede ocurrir a una persona. Os he puesto un retrato de mi hijo a grafito que le hice cuando tenía unos cuatro años. Espero estar pronto aburriéndoos con nuevos trabajos, lo cuál querrá decir que todo va por buen camino.

11 ago. 2009

Canto al sol / Singing in the sun

He aquí la obra ya terminada. Un Petirrojo cantando al comienzo de un nuevo día, dejando constancia con su canto de que esa porción de terreno tiene dueño, bañado con los primeros rayos de un sol que tímidamente comienza a inundarlo todo. La imagen esta un poco más clara de lo que es en realidad. Está así por la posible diferencia de calibración que se puede presentar en los monitores de cada usuario, para que se pueda apreciar mejor la obra en aquellas pantallas que tienden a oscurecer las imágenes. Óleo sobre tabla. 28 x 21 cm. 2009

Here the work already completed. A Robin singing in the beginning of a new day, leaving a record with his song of that piece of land has an owner, bathed with the first rays of sun slowly begins to flood everything. The image is a little clearer what it really is. It is well to be able to better judge the paint on those screens that tend to obscure the images. Oil on board. 11,02 x 8,27 in. 2009

4 ago. 2009

Petirrojo IV

Estos días no he podido dedicarle mucho tiempo a esta pintura. Aquí está como se encuentra a día de hoy. He trabajado sobretodo el plumaje del ave, con finas pinceladas. También he resuelto bastante de la rama y he manchado un poco más las hojas.


28 jul. 2009

Petirrojo III

Hago desaparecer el blanco de la tabla dando los primeros tonos a la rama y las hojas. Prosigo con el plumaje del ave, pasando a utilizar pinceles más finos para ir apuntando algunos detalles. En este punto la pintura continua fluida y en poca cantidad en el pincel.

20 jul. 2009

Petirrojo II

Insinúo levemente unas débiles luces que empiezan a llegar al fondo e incremento el contraste de luz en el petirrojo.

Reencuentro con el color. Petirrojo I

Después de algo más de un año sin afrontar una obra al óleo, experimentando sobretodo con el grafito, esta semana me he reencontrado con esta técnica. Y lo hago con una pequeña y sencilla obra: un petirrojo (erithacus rubecula) cantando, algo que prometí a unos petirrojos esta primavera que me obsequiaron con sendos duelos musicales con los inicios de la mañana. Me llamó poderosamente la atención el impacto de esa primera luz sobre el rostro y pecho de uno de ellos, que contrastaba fuertemente con el fondo oscuro, todavía inmerso en sombras.

Doy una primera entonación al fondo y al plumaje del ave.

9 jul. 2009

Mirada nocturna al amanecer

Por fin he dado por finalizada la obra que en los últimos días os he ido mostrando diferentes fases de su proceso. En esta última etapa, he seguido trabajando la rama de la derecha y la que aparece de frente, cortada. Acompañado de remates aquí y allá, en unas partes con lápices blandos, para oscurecer y en otras, con grafitos más duros para enfatizar detalles o texturizar algunas partes oscuras.

Esta mañana, dando el paseo de costumbre, me he vuelto a encontrar con uno de los mochuelos. He estado unos minutos contemplándolo. Él ha hecho lo propio. Le he agradecido profundamente el estar ahí, pues si no hubiese sido de otra manera, la obra que poco después terminaría no habría existido. Me he dado cuenta a raíz de esto, que si no hacemos nada y la vida que tenemos a nuestro alrededor va desapareciendo, dejaré de pintar, pues no tendré motivo para hacerlo. La Naturaleza, la vida, es la fuente de inspiración de la que bebemos todos los artistas, sea cuál sea nuestra modalidad artística. Una razón más para que despertemos y actuemos para invertir el camino actual alcanzando la reconciliación con todas las vidas de este planeta y con nosotros mismos. Grafito sobre papel Gvarro 270 grs., 2009 34 x 27 cm.

7 jul. 2009

Quinta sesión



Desafiando al calor, que, hasta parece que el grafito se vaya a deshacer en el papel, continuamos trabajando la gruesa rama con un lápiz más blando, para ir oscureciendo. También con uno de mina más dura enfatizamos algunos detalles del plumaje del ave. Damos una primera pasada a la rama que tenemos de frente, seccionada en alguna de las muchas podas que soportó el almendro a lo largo de su vida.

4 jul. 2009

Cuarta sesión

Incido un poco sobre todo lo hecho ya y marco los principales rasgos de la gruesa rama sobre la que descansa el ave. Ya falta menos...

2 jul. 2009

Tercera sesión

Dedicada casi por completo a trabajar el mochuelo. También he oscurecido un poco más el fondo con un lápiz más blando.

1 jul. 2009

Segunda sesión

Seguimos con el tronco que baja a la izquierda junto con la rama que hay delante. A continuación doy una primera entonación al fondo, para tener un referente a la hora de empezar a trabajar con el ave. Y empezamos con ella, a entonar su plumaje, aunque antes me detengo más tiempo en los ojos, parte fundamental, pues si no se consigue captar su mirada, fallará toda la composición. No es fácil, pues la figura se encuentra a contraluz y, por tanto, todos sus rasgos se verán oscurecidos. Pero vayamos poco a poco...

30 jun. 2009

Empezando una nueva obra

De un encuentro hace unos días con un mochuelo europeo (Athene noctua) he empezado a trabajar en esta obra, que he decidido compartir su evolución hasta que la finalice. Si en un principio iba a ser un óleo, al empezar el previo a lápiz, cosa que casi siempre hago para ajustar contrastes, luces, etc. al final me he decantado por realizarlo en grafito. Eran los primeros momentos de una mañana que ya prometía que iba a ser calurosa. Unas viejas ramas de un almendro enmarcaban la silueta a contraluz de un somnoliento mochuelo que así y todo me observaba atentamente. He empezado a trabajar la rama de arriba, para ir descendiendo luego.

24 jun. 2009

El ave de oro

Con el plumaje tan llamativo que posee la oropéndola (Oriolus oriolus), sobretodo el macho, con ese amarillo intenso en gran parte de su plumaje y, lo difícil que resulta descubrirla. Su aflautado canto delata su presencia, pero descubrir su escondite en la copa de algún árbol nos puede llevar un buen rato, poniendo a prueba nuestro grado de observación y nuestra paciencia. Su debilidad por los dulces higos, puede ser un buen lugar para esperarlas. Grafito sobre papel, 2008 50 x 35 cm.

16 jun. 2009

Luna

La enigmática luna, en su fase creciente, la que más me gusta pues la luz del sol incide en un ángulo que resalta sus numerosos cráteres. Grafito sobre papel Gvarro 270 grs.

Sesión con piquituertos y tarabilla (II)

Grafito y acuarela sobre cuaderno Cahier de Dessin 16 x 24 cm.