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27 nov. 2009

Un día maravilloso

Hoy era un día especial. Al mismo tiempo, difícil. Se trataba de comprobar si el resultado de la resonancia magnética realizada a mi hijo la semana pasada era bueno o malo. Se trataba de descartar una complicación grave asociada a su traumatismo. Y el resultado no podía ser mejor: todo está perfectamente y su recuperación va estupendamente. Todavía tardara unos meses en volver a llevar una vida normal, a correr y a saltar, a practicar los deportes que tanto le gustan... pero podrá volver a hacerlo, que es lo importante.

Al salir del hospital, para recoger el coche y volver por él, el sol me ha parecido más luminoso y cálido que antes, el cielo de un azul más intenso, el aire fresco y limpio, los gorriones que me han acompañado en el trayecto más eufóricos que de costumbre... hasta he visto a la gente dibujar sonrisas en sus rostros y los coches moverse sosegadamente por las calles, sin prisas... bueno, esto último ya se ha tratado de una especie de alucinación fruto de mi “colocón” emocional.

He utilizado para ilustrar esta entrada una pintura que ya tiene algunos años y a la que le tengo un especial cariño. Una obra que su contemplación me ayuda en muchas ocasiones a relajarme, a encontrar sosiego. Ahora al regresar a casa, he vuelto a hacerlo una vez más. Pero en esta ocasión la he visto desde otro prisma. Hoy he sentido las sensaciones que debe experimentar ese flamenco al deslizarse suavemente a unos centímetros del agua, con el cielo y las nubes bajo sus pies. Yo hoy me he deslizado con él, he sentido el viento resbalarse por mi rostro, la calidez del sol en una fresca mañana sobre mi cuerpo, la sensación de flotar... de volar. Hoy he vuelto definitivamente a la vida.

Perdonad que me haya extendido algo más de la cuenta, pero como todos los que me honráis con vuestra visita periódicamente por este vuestro blog, me habéis trasladado vuestro afecto y apoyo desde el primer instante, quería compartir esta alegría que hoy mi corazón no puede absorber en su totalidad. Gracias por estar ahí.

“Reflejos” Óleo sobre tabla 75 x 50 cm. 2004

26 nov. 2009

Ilustración digital

Este es un jabalí (Sus scrofa) una de las tantas ilustraciones con las que ando atareado estos días. En esta ocasión estoy utilizando las herramientas que ofrecen las tecnologías actuales, es decir, los programas informáticos que te permiten pintar igual que a la manera tradicional, con la diferencia de que no manchas nada de pintura.

20 nov. 2009

Entre ramas

El otoño nos trae cambios en las horas de luz, en las temperaturas y en el paisaje. Pero también nos los trae con la vida. Muchos árboles y plantas se adormecen, los insectos van “desapareciendo” y muchas aves se van buscando temperaturas más suaves. Pero también otras aves aparecen ocupando el sitio de las que se han ido. El colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) es de esas especies que ascienden de África en primavera para anidar en la mitad norte de la Península Ibérica y gran parte de Europa. Por estas tierras se le puede ver en esas fechas en que realiza sus desplazamientos migratorios, sobretodo el postnupcial y, entre septiembre y octubre suele permanecer unas semanas en una zona por la que tiene especial querencia, fundamentalmente porque reúne alimento, agua y frondosa vegetación donde ocultarse. Una vez ha descansado y ha aumentado su grasa corporal, continua su viaje que le llevara al continente africano. ¡Increíble y fascinante esto de la migración!

“Entre ramas” Acrílico sobre tabla 28 x 21 cm. 2009

10 nov. 2009

Nuevo trabajo en proceso (I)

Estos días ando un poco liado, aunque llevo entre manos este pequeño acrílico, al que le meto mano cuando tengo un hueco, por pequeño que sea. Así es como está a día de hoy.

27 oct. 2009

El ave tropical

Creo que nadie ha quedado indiferente cuando en algún paseo por el campo ha podido contemplar al abejaruco común (Merops apiaster) y, de inmediato, el color de su plumaje nos ha llamado poderosamente la atención. A mi particularmente me recuerdan a esas aves que habitan las selvas tropicales y que visten con tantos y llamativos colores su cuerpo. Me encanta observarles especialmente en sus momentos migratorios, al principio de la primavera y finales del verano y principios del otoño, cuando se pueden contemplar bandos de estas aves y disfrutar con sus acrobacias aéreas.

“Colores tropicales” Pastel sobre papel Mi-Teintes Fabriano 160 grs. 32,5 cm. x 25 cm. 2009

13 oct. 2009

Caqui otoñal

Seguramente hace bastantes años a alguien se le ocurrió plantar algún caqui (Diospyros spp.) entre almendros por capricho o, quizás con visión de futuro y de que podía ser un fruto rentable. El caso es que en ese rincón, hoy en día abandonado, sobrevive alguno de estos árboles de origen asiático entre coscojas, zarzas, romeros, etc. que han ido recolonizando sus antiguos terrenos y lo cierto es que ejerce tanto el fruto como el árbol un fuerte contraste entre la vegetación mediterránea y es que si el fruto es de unos tonos anaranjados-rojizos llamativos, las hojas no se quedan atrás y pasan del verde a un rojo intenso. Una buena excusa para seguir probando los pasteles...

Pastel sobre tabla, 28 x 21 cm. 2009

6 oct. 2009

Probando con el pastel

Hace ya más años de los que me acuerdo me regalaron una preciosa caja de madera de lápices de pastel. Aunque es una técnica a la que siempre le he tenido ganas, lo cierto es que por unas cosas y otras nunca he hecho nada. Nada hasta la semana pasada. No se que me impulsó a rescatar esa caja de la estantería, pero lo cierto es que lo hice y me puse a darle a aquellos lápices. Para complicarlo un poco más, he trabajado sobre un soporte poco habitual en el pastel (al menos yo no he encontrado referencias), una tabla de madera y el resultado es el que podéis ver en esta obra en la que de nuevo el protagonista es un cernícalo primilla. Aunque todavía queda mucho por mejorar, lo cierto es que el pastel me ha sorprendido gratamente y he disfrutando en su realización. Como no tenía mucha variedad de colores he tenido que obtener alguno de ellos a base de mezclar varios colores y eso me ha permitido, seguramente, descubrir más las posibilidades del pastel. Creo que no será la última.

Pastel sobre tabla, 41 x 28 cm. 2009

21 sept. 2009

Colores de otoño

Ayer un poco antes de mediodía, oficialmente, entrábamos en el otoño. Es esta una estación que suele despertar sentimientos de tristeza y abatimiento entre la mayoría de las personas. En mi caso es todo lo contrario. Me parece una época del año realmente bella con amaneceres y atardeceres espléndidos, de contrastes, de cielos encapotados de nubes con toda la gama de grises, de firmamentos de azules brillantes, de días de lluvia. Una estación de contrastes. Pero lo mejor de este momento del año es asistir a esa transformación que sufre la naturaleza para afrontar con garantía de éxito la siguiente estación: el invierno.

Ilustro la presente entrada con un óleo que tiene algunos años que recoge algunas de las sensaciones de las que hablaba. Al mismo tiempo me trae a la memoria una época de mi vida que queda ya en el recuerdo. Un recuerdo agradable. La evocación de contemplar muchas tardes a un grupo de jilgueros (Carduelis carduelis) posados en un albaricoquero, vestido con su traje otoñal. Es esta un ave a la que le tengo un especial cariño, seguramente por la mala suerte que ha tenido de tener un bello plumaje y agraciado canto. Estos dos atributos le han privado de lo que mejor saben hacer las aves: volar. Cientos, miles, acaban enjauladas, cautivas de la codicia humana de disponer de todo a su antojo. Otras tantas se quedan en el camino. Cuando podemos disfrutar de todo ello simplemente deteniéndonos a contemplar la naturaleza. En una ocasión mi hijo me reprendió de que no teníamos ninguna mascota de ese tipo, que un amigo suyo tenía varias, a lo que yo le contesté: ¡Como que no, vente conmigo y verás! Salimos fuera de casa y lo lleve a un pequeño huerto con una fuente para las aves y una diminuta pinada que teníamos. Allí le mostré la vida que en aquel momento pululaba por allí: gorriones, mirlos, jilgueros, verdecillos, currucas, caracoles, hormigas, escarabajos, lagartijas... todos estaban allí y todos eran sus mascotas. Pero había una diferencia con estas “mascotas” y las que tenía su amigo: la libertad. Aquellos animales iban y venían cuando querían y, no lo debíamos de hacer muy mal puesto que todos los días volvían. Una sonrisa se dibujó en la iluminada cara de mi hijo y, en mí, la sonrisa recorrió todo mi ser.

Así que ya sabéis, salid y disfrutar de todo aquello que nos ofrece el otoño, que además es de manera gratuita.

Óleo sobre tabla, 50 x 35 cm. 2003

18 sept. 2009

Obra en proceso (II)

Y seguimos con el retrato del cernícalo primilla. Esta siendo una auténtica lucha, pues todavía no consigo que mi hemisferio creativo (si es que lo tengo) desconecte por completo al otro, el racional y empiece a trabajar al 100%. Y se nota, pues me cuesta más de la cuenta resolver la obra. Ha habido algún momento en que he pensado dejarla porque no acababa de convencerme, pero al mismo tiempo es necesario recuperar la normalidad y, en ello estamos. En esta fase, he empezado a modelar el plumaje del ave.

10 sept. 2009

Obra en proceso (I)

Un día antes de lo ocurrido a mi hijo, había empezado un retrato de Cernícalo primilla (Falco naumanni) macho. Apenas lo había manchado para darle algo de entonación. Desde entonces, no había sido capaz de retomarlo. Y lo había intentado, con el resultado de apenas un par de pinceladas. Y es que hay que tener la cabeza muy centrada para que exista empatía entre el cerebro y la mano. Y está claro que no la había. Pero su evolución favorable y sobre todo sus propios constantes ánimos para que retomara mi actividad normal, dieron sus frutos y ayer conseguí concentrarme y lograr una sesión productiva, empezando a darle forma al retrato. Quiero agradecer las muestras de apoyo y ánimos que me habéis hecho llegar y que han sido muy reconfortantes.

26 ago. 2009

Mi mejor obra / My best work

Quiero pedir disculpas a todos aquellos que os dais una vuelta por este vuestro blog por el tiempo transcurrido desde mi última entrada. Como presumiblemente podría parecer, por las fechas, no se ha debido ha que me haya marchado de vacaciones perdiéndome en algún paraje idílico de esos que todavía nos quedan para pintar como un loco. Ya me hubiera gustado que hubiese sido ese el motivo. Desgraciadamente ha sido otra circunstancia la que me ha impedido estar con vosotros y mostraros lo que voy haciendo. Esa circunstancia me ha descubierto que he caído en el mismo error que cometen una y otra vez los padres. Y yo, como padre y conocedor de ese desliz, tropiezo en él. Y es que los padres siempre pensamos de nuestros hijos que no les va a pasar nada. Que todas las desgracias con las que nos torpedean diariamente en los medios de comunicación les acontecen a los hijos de los demás. Hace poco más de una semana todo se desmoronaba a mis pies. Todo el sosiego, la tranquilidad, la naturaleza... se rompía en mil pedazos. Mi hijo sufría una lesión que requirió una rápida intervención quirúrgica para solucionarla. Desde entonces no he sido capaz de coger un lápiz. Es algo que no había experimentado nunca. Afortunadamente la operación no tuvo ningún problema y todo salió bien. Su mejoría también va muy bien, aunque precisara de cierto tiempo para su completa recuperación. Estos días he podido pensar mucho y he podido constatar que toda la naturaleza, toda mi inspiración, toda la variedad de vida... todo, esta inmerso en mi hijo, él es la naturaleza, mi inspiración y todas las vidas se hayan reflejadas en sus ojos. En alguna ocasión me han preguntado cuál consideraba que era mi mejor obra y siempre he contestado lo mismo: mi hijo. Entre otras cosas, porque es fruto del trabajo conjunto mío y de mi compañera, de constante amor y apoyo desbordante hacía mi persona. Sin lugar a dudas, ser padre es lo mejor que le puede ocurrir a una persona. Os he puesto un retrato de mi hijo a grafito que le hice cuando tenía unos cuatro años. Espero estar pronto aburriéndoos con nuevos trabajos, lo cuál querrá decir que todo va por buen camino.

11 ago. 2009

Canto al sol / Singing in the sun

He aquí la obra ya terminada. Un Petirrojo cantando al comienzo de un nuevo día, dejando constancia con su canto de que esa porción de terreno tiene dueño, bañado con los primeros rayos de un sol que tímidamente comienza a inundarlo todo. La imagen esta un poco más clara de lo que es en realidad. Está así por la posible diferencia de calibración que se puede presentar en los monitores de cada usuario, para que se pueda apreciar mejor la obra en aquellas pantallas que tienden a oscurecer las imágenes. Óleo sobre tabla. 28 x 21 cm. 2009

Here the work already completed. A Robin singing in the beginning of a new day, leaving a record with his song of that piece of land has an owner, bathed with the first rays of sun slowly begins to flood everything. The image is a little clearer what it really is. It is well to be able to better judge the paint on those screens that tend to obscure the images. Oil on board. 11,02 x 8,27 in. 2009

4 ago. 2009

Petirrojo IV

Estos días no he podido dedicarle mucho tiempo a esta pintura. Aquí está como se encuentra a día de hoy. He trabajado sobretodo el plumaje del ave, con finas pinceladas. También he resuelto bastante de la rama y he manchado un poco más las hojas.


28 jul. 2009

Petirrojo III

Hago desaparecer el blanco de la tabla dando los primeros tonos a la rama y las hojas. Prosigo con el plumaje del ave, pasando a utilizar pinceles más finos para ir apuntando algunos detalles. En este punto la pintura continua fluida y en poca cantidad en el pincel.

20 jul. 2009

Petirrojo II

Insinúo levemente unas débiles luces que empiezan a llegar al fondo e incremento el contraste de luz en el petirrojo.

Reencuentro con el color. Petirrojo I

Después de algo más de un año sin afrontar una obra al óleo, experimentando sobretodo con el grafito, esta semana me he reencontrado con esta técnica. Y lo hago con una pequeña y sencilla obra: un petirrojo (erithacus rubecula) cantando, algo que prometí a unos petirrojos esta primavera que me obsequiaron con sendos duelos musicales con los inicios de la mañana. Me llamó poderosamente la atención el impacto de esa primera luz sobre el rostro y pecho de uno de ellos, que contrastaba fuertemente con el fondo oscuro, todavía inmerso en sombras.

Doy una primera entonación al fondo y al plumaje del ave.

9 jul. 2009

Mirada nocturna al amanecer

Por fin he dado por finalizada la obra que en los últimos días os he ido mostrando diferentes fases de su proceso. En esta última etapa, he seguido trabajando la rama de la derecha y la que aparece de frente, cortada. Acompañado de remates aquí y allá, en unas partes con lápices blandos, para oscurecer y en otras, con grafitos más duros para enfatizar detalles o texturizar algunas partes oscuras.

Esta mañana, dando el paseo de costumbre, me he vuelto a encontrar con uno de los mochuelos. He estado unos minutos contemplándolo. Él ha hecho lo propio. Le he agradecido profundamente el estar ahí, pues si no hubiese sido de otra manera, la obra que poco después terminaría no habría existido. Me he dado cuenta a raíz de esto, que si no hacemos nada y la vida que tenemos a nuestro alrededor va desapareciendo, dejaré de pintar, pues no tendré motivo para hacerlo. La Naturaleza, la vida, es la fuente de inspiración de la que bebemos todos los artistas, sea cuál sea nuestra modalidad artística. Una razón más para que despertemos y actuemos para invertir el camino actual alcanzando la reconciliación con todas las vidas de este planeta y con nosotros mismos. Grafito sobre papel Gvarro 270 grs., 2009 34 x 27 cm.

7 jul. 2009

Quinta sesión



Desafiando al calor, que, hasta parece que el grafito se vaya a deshacer en el papel, continuamos trabajando la gruesa rama con un lápiz más blando, para ir oscureciendo. También con uno de mina más dura enfatizamos algunos detalles del plumaje del ave. Damos una primera pasada a la rama que tenemos de frente, seccionada en alguna de las muchas podas que soportó el almendro a lo largo de su vida.

4 jul. 2009

Cuarta sesión

Incido un poco sobre todo lo hecho ya y marco los principales rasgos de la gruesa rama sobre la que descansa el ave. Ya falta menos...