
Seguramente algunos podríais estar pensando que andaba yo de vacaciones. Pues no. No es así. Ya quisiera uno. Y la prueba es esta instantánea de la mesa de dibujo y del óleo recién comenzado y que me tendrá ocupado los próximos días. Y alguna que otra semana.
Se trata de una obra que, en caso de ser seleccionada, formará parte de una exposición colectiva que se inaugurará a principios de Septiembre en Sevilla, ciudad que este año se ha convertido, sin lugar a dudas, en acaparadora de exposiciones de Wildlife Art. Ya lleva unas cuantas. A ver si cunde el ejemplo y se animan más ciudades a lo largo y ancho de este país.
El título del presente post va adecuado a la que está cayendo estos días, pues hay momentos del día en que la mesa se encuentra cerca del punto de ebullición. Las pinturas están a punto de cocerse. Los pinceles están a punto de cocerse. Hasta uno mismo está a punto de cocerse. Así, que en la medida de lo posible, hay que tomar ejemplo de las vidas que nos rodean y que centran, sabias ellas, el máximo de actividad al principio y al final del día. Pero claro, en la medida de lo posible y, conociéndonos los humanos, hacemos lo imposible para que no sea posible.


















