
... de este año que estamos a punto de empezar a recorrer.
Disfruta de las luces, colores y sonidos de cada amanecer como si fuera el primero.
Disfruta de igual manera cada atardecer.
Disfruta de los paisajes con árboles desnudos con que nos obsequia el invierno.
Disfruta del agua invernal, vestida de hielo y nieve. Siente su tacto.
Disfruta de la vida que adaptándose a las reglas que impone la fría estación la comparte contigo; pisando por donde tu pisas; respirando el mismo aire; bebiendo la misma agua.
Disfruta de cada minúsculo detalle en el paisaje, en la luz, en los sonidos del viento, en los sabores del aire, que te van indicando que la primavera se acerca.
Disfruta de la explosión de luz y de temperaturas más suaves.
Disfruta de la explosión de alegría de plantas y árboles, que contagian a aves, mamíferos, reptiles, anfibios, insectos... déjate contagiar de esa alegría.
Disfruta del milagro de la vida, que se reinventa continuamente, en millones de formas, tamaños y colores.
Disfruta de cada una de esas vidas, pues es única e irrepetible. Tú también lo eres.
Disfruta de las músicas que suenan incesantemente por todas partes.
Disfruta de esa lluvia generosa que te sacia la sed y que alimenta la vida.
Disfruta de cada detalle, de cada pequeño instante, después de la lluvia.
Disfruta del mágico arco iris, paleta de donde nacen todos los colores.
Disfruta del inmenso lienzo que es el planeta donde vives y de los infinitos colores con los que se cubre a cada instante. Y de cómo al otro instante han cambiado. Y vuelven a cambiar.
Disfruta por igual contemplando a una diminuta hormiga atareada en sus tareas de cada día y a una poderosa águila real que surca el azul cielo por encima de tu cabeza.
Disfruta del verano, continuación de la primavera para ir poco a poco apaciguando a todos sus contertulios. Es tiempo de ir relajándose. Ya no son necesarias las prisas. Nunca lo son.
Disfruta de una estación que te baña con luz y calor.
Disfruta de esos paisajes dorados al atardecer.
Disfruta de la frescura del agua y de cuán necesaria es para la vida. De que hay por tanto que mimar hasta la última gota.
Disfruta del cambio de color en la vestimenta de algunos árboles y plantas. Amarillos, ocres, naranjas, rojos... visten el paisaje. Iluminan tus retinas y te anuncian que el otoño ya está aquí.
Disfruta de los sonidos del silencio.
Disfruta con esas nuevas vidas que vienen a compartir el paisaje contigo, sustituyendo a las que se han ido a otros lugares.
Disfruta de un nuevo invierno casi finalizando el año. Y vuelta a empezar, porque la vida tiene tal ímpetu, que nunca se detiene. Nada la detiene.
Disfruta de todo lo que hay a tu alrededor. Cierra los ojos y mira. Mira cada forma de vida; cada brizna de hierba; cada piedra; cada sonido; cada silencio; cada luz; cada oscuridad; cada cambio en el paisaje y descubrirás que verdaderamente no necesitas tanto para disfrutar, para ser feliz. Descubrirás que necesitas de todo lo que tienes a tu alrededor para sentirte bien; para disfrutar. Y llegaras a esta conclusión porque te darás cuenta de que tú no eres tan diferente; de que tú eres una pieza más del fascinante entramado que es la Vida. Y de que cada pieza es única, irrepetible e irremplazable. Te convencerás por completo de que necesitamos cambiar el rumbo de nuestra sociedad. Que es sumamente necesario. Y además, que es posible un mundo sin guerras, ni hambres, ni injusticias, ni destrucción. Está en nuestras manos.
Disfruta, por tanto, de este año que está a punto de comenzar.
Disfruta de la belleza.
Disfruta de la vida.
Disfruta con la Vida.
Hazlo por ti y lo estarás haciendo también por todos los que no tienen la más mínima oportunidad.
Disfruta...