
Una vez todo entonado, llega el paciente proceso de ir capa sobre capa, para capturar colores, matices, formas y texturas de rocas, nieve y aves.

Por fin he conseguido manchar toda la tabla y llegar a una primera entonación de la escena. Una escena que quedó grabada en mi mente hace algunos años. Fue aquella una mañana llena de sorpresas. La primera, encontrar el paisaje completamente nevado en aquella mi irrupción en un nuevo día. Fenómeno meteorológico éste, cada vez más poco habitual por mis tierras mediterráneas y que cubrió con su níveo manto todo el paisaje, transformándolo. Creándolo de nuevo. Había que salir al encuentro de este nuevo paisaje y disfrutarlo. Durante el paseo tuve la grata sorpresa de encontrarme con unas aves hermosas, bravas y que habían sobrevivido a una recién terminada temporada de caza y le plantaban cara a este gélido invierno. Por supuesto, se trataba de un pequeño grupo de perdiz roja (Alectoris rufa) que, agazapadas a los pies de un ribazo, intentaban creo yo, sobreponerse a la sorpresa también para ellas, de la nevada.

Este es un fragmento del óleo que apuntaba en una anterior entrada en el que ando ocupado últimamente. Las formas y texturas de las piedras empleadas en esas construcciones creadas por el hombre para escalonar el terreno y convertirlo en cultivos, aguantando la tierra de las acometidas de la lluvia, siguen llamando mi atención.

En efecto, por tercer año consecutivo se celebra una nueva exposición colectiva de Wildlife Art “La imagen de la naturaleza” dentro del Festival de las Aves que se celebra en Cáceres. Este año se adelanta al mes de abril. Concretamente, nuestra exposición se inaugurara el próximo viernes 8 de abril a las 20:30 horas, en las estupendas instalaciones del Museo de Cáceres. Yo participo con tres obras junto a las de catorce compañeros, además de esculturas de otros dos artistas.
Una buena ocasión para disfrutar de arte y naturaleza en estos inicios primaverales. Por supuesto, estáis todos invitados.

Una de las causas de que me prodigue poco últimamente es que ando embarcado en varios proyectos. Uno de ellos es este óleo de paisaje invernal con una especie muy representativa de nuestros montes y campos como protagonista. Espero poder mostraros más detalles dentro de poco. De momento, os dejo un instante de mi sesión de trabajo de ayer.

Tal y como prometí hacer algún tiempo a mi colega de inquietudes y excelente artista, Antonio Ojea, al contemplar sus preciosas plumillas a tinta china, he hecho lo propio y, después de quitarles el polvo y “engrasar” mis queridas plumillas, que tenía algo abandonadas, que no olvidadas, para desentumecer la mano y recordar un poco como funciona esto (va a haber que esforzarse bastante viendo el resultado) he realizado este rápido apunte de un gorrión común.

Quien tenga por buena costumbre el observar a las aves, habrá podido contemplar en más de una ocasión el tiempo que dedican al aseo de su plumaje. Y no es para menos, les puede ir la vida en ello. La diferencia de tener unas plumas deterioradas a tenerlas en perfecto estado les puede ser crucial a la hora de esquivar a un depredador o, por el contrario, el dar caza a la presa. Siempre me ha encantado ver como acuden a bebedero y realizan el baño de su plumaje, aunque nos encontremos a 1º C, para acto seguido acudir a un posadero próximo y proceder a acicalar todas sus plumas, una por una.
Recuerdo como quedé fascinado de niño al leer en un libro (ayyy, ¡qué buenos son los libros!) todo el proceso de aseo de un ave:
Lo primero es que no todas las aves se bañaban. Las habían que utilizaban la arena en lugar del liquido elemento. Otras, en cambio, utilizaban agua de lluvia o de rocío en lugar de agua estancada. Sea con agua o arena, se ayudaba con ello a desprender la suciedad y los parásitos del plumaje. Pero lo que sin lugar a dudas más me maravilló fue lo que venía después: el acicalamiento. Sacudidas del cuerpo, estiramientos de las alas, para eliminar el exceso de agua. A continuación, frotamiento del pico en la rama o roca en que se ha posado para dejarlo limpio, porque a continuación había que extraer el aceite de la glándula uropigial. ¡Toma ya! Resulta que la mayoría de aves poseen una glándula justo por encima de donde empieza la cola. Todo un descubrimiento para un chaval. Claro –-seguía yo leyendo—como no pueden sudar como nosotros, tienen que buscar otra solución. Y la solución es esa sustancia grasienta con la que embadurnan el plumaje durante el acicalamiento. Las aves acuáticas son las que más desarrollada tenían dicha glándula, seguramente por sus propiedades impermeables. También se había comprobado que al entrar en contacto esa secreción con la luz solar, se producía vitamina D, con lo que era ingerida o absorbida por la piel mientras se aseaba. También algunas aves utilizaban el olor de esas secreción como olor defensivo, ahí tenemos por ejemplo a la abubilla. Otras, en cambio, segregaban además por la glándula diversos pigmentos carotenoides amarillos, anaranjados y rojos derivados de los alimentos, que son aplicados por las aves en diferentes partes del plumaje, pintándolo así de esos colores. Por último, cómo es lógico, las plumas de la cabeza son inaccesibles al pico, por lo que hay que utilizar las patas y dar un buen rascado. Y una vez limpios... ¡a volar!
“El acicalamiento” Carboncillo negro y blanco sobre tabla. 37 x

El más que recomendable blog sobre naturaleza amenazada y biodiversidad, Naturahoy.com, ha creído interesante incluirme en su sección Gente Natura. Si te apetece leer la entrevista, pincha aquí. También te recomiendo que te adentres por sus interesantes artículos y secciones.
Desde aquí mi agradecimiento a quienes componen Naturahoy, por su contribución al conocimiento y conservación de nuestra naturaleza y por fijarse en lo que hace un servidor.


Fruto de un convenio de colaboración entre la Universidad de Alicante y el Instituto Jane Goodall, nacía este pasado verano la Cátedra Jane Goodall. Entre los varios proyectos que impulsa esta cátedra se encuentra la creación Premio Jane Goodall de Biología de la Conservación y Ética Medioambiental. En su primera edición, el premio ha recaído en Jesús Garzón, conservacionista infatigable que lleva desde su juventud trabajando en salvar especies en peligro y en conseguir una sociedad más justa y humana, en armonía con la naturaleza. Para obsequiar al premiado, se pensó además de la correspondiente placa acreditativa en algo diferente a lo habitual. Se me sugirió la realización de una pintura para Jesús, algo que acepté de inmediato con gran entusiasmo. Después de refrescar un poco su trayectoria, pensé que lo mejor que podía plasmar era un retrato de águila imperial ibérica, especie a la que ha dedicado muchos años y esfuerzos de su vida.
Para mi ha sido como un sueño poder contribuir modestamente con mi obra al merecido reconocimiento de Jesús Garzón.

A estas alturas está más que demostrado de que Internet se ha convertido en la herramienta más eficaz para transmitir y compartir ideas, buscar ayuda o movilizar a las personas por una causa. Sólo hay que ver los acontecimientos de los últimos días en algunos países. También se ha convertido en casi el único lugar en el que difundir todo aquello que no tiene cabida o no interesa a los medios convencionales. Ha abierto las puertas a nuevas ideas. A un nuevo mundo.
El arte de naturaleza no ha sido una excepción. Gracias al poder de conexión y de circulación de información que posibilita la red, los artistas de wildlife art que andaban desparramados por toda la geografía española se fueron encontrando. Fueron conociendo el trabajo de otros artistas. Fueron conectando unos con otros. Y esa conexión posibilitó el realizar una exposición conjunta. Artistas que iniciaban su andadura en este arduo y apasionante camino del arte colgaban sus obras al lado de otros artistas consagrados. El contacto no sólo siguió, sino que se intensificó. Por fin, el artista de naturaleza, ser solitario hasta entonces, había encontrado a otros semejantes con inquietudes análogas. Es cierto que las distancias físicas continuaban, pero el intercambio de ideas, propuestas, inquietudes, etc. ya no ha cesado desde entonces gracias a Internet. Toda esta interacción dio lugar a alguna exposición más y algún encuentro de pintura al aire libre y sobre todo reactivó un proyecto que permanecía aletargado desde que se fundó, como esperando el momento oportuno. Y por lo visto, ese momento había llegado y la Asociación Española de Artistas de la Naturaleza (AEAN) reanudaba su andadura hace unos años.
He sido uno de los afortunados de vivir en primera persona lo relatado hasta ahora. Conocer a todos estos artistas, hoy compañeros y amigos, de inquietudes similares a la mía ha sacado lo mejor de mí, como persona y como artista.
Si todas estas experiencias, encuentros y exposiciones vividas hasta ahora ya era algo impensable para mí hasta hace unos pocos años, más increíble ha sido si cabe lo ocurrido este pasado mes de diciembre. Se celebraba la acostumbrada asamblea general de nuestra asociación. Tocaba renovar junta directiva. Y si alguien me hubiera dicho hace tan sólo un año, que digo yo, unas semanas antes que acabaría siendo elegido con el apoyo de todos los presentes como presidente de AEAN, seguramente me hubiera dado la risa. Y no por nada, es que nunca me he visto yo en cosas de estas. Pero, así es y, pasadas unas semanas voy tomando conciencia de que no se trata de una ensoñación. Ser el representante de todos los artistas de naturaleza que forman parte de la asociación es un gran honor y también una gran responsabilidad. Un gran reto. Espero estar a la altura y seguir sacando más de lo mejor de mi mismo. Cuento eso si, con la inestimable ayuda del resto de compañeros que conforman el resto de la junta directiva y que su más que demostrada valía en estos escasos días que llevamos juntos en esta aventura me lo van a hacer más fácil con toda seguridad. También el apoyo y el magnífico trabajo realizado hasta ahora por los anteriores miembros nos allanan el camino para seguir en nuestro empeño de dar a conocer el arte de naturaleza que se hace en nuestro país. Gracias a todos y cada uno de los socios de la Asociación Española de Artistas de la Naturaleza y a los que vendrán, seguro, en un futuro.
Y gracias también a todos los que os acercáis por estas pinceladas de naturaleza, pues también hacéis aflorar lo mejor de mí. Y, por supuesto, gracias también a los que un día se les ocurrió inventar esto de Internet, aunque seguramente en sus comienzos no fueran conscientes de todo lo que permitiría esta tecnología.

... de este año que estamos a punto de empezar a recorrer.
Disfruta de las luces, colores y sonidos de cada amanecer como si fuera el primero.
Disfruta de igual manera cada atardecer.
Disfruta de los paisajes con árboles desnudos con que nos obsequia el invierno.
Disfruta del agua invernal, vestida de hielo y nieve. Siente su tacto.
Disfruta de la vida que adaptándose a las reglas que impone la fría estación la comparte contigo; pisando por donde tu pisas; respirando el mismo aire; bebiendo la misma agua.
Disfruta de cada minúsculo detalle en el paisaje, en la luz, en los sonidos del viento, en los sabores del aire, que te van indicando que la primavera se acerca.
Disfruta de la explosión de luz y de temperaturas más suaves.
Disfruta de la explosión de alegría de plantas y árboles, que contagian a aves, mamíferos, reptiles, anfibios, insectos... déjate contagiar de esa alegría.
Disfruta del milagro de la vida, que se reinventa continuamente, en millones de formas, tamaños y colores.
Disfruta de cada una de esas vidas, pues es única e irrepetible. Tú también lo eres.
Disfruta de las músicas que suenan incesantemente por todas partes.
Disfruta de esa lluvia generosa que te sacia la sed y que alimenta la vida.
Disfruta de cada detalle, de cada pequeño instante, después de la lluvia.
Disfruta del mágico arco iris, paleta de donde nacen todos los colores.
Disfruta del inmenso lienzo que es el planeta donde vives y de los infinitos colores con los que se cubre a cada instante. Y de cómo al otro instante han cambiado. Y vuelven a cambiar.
Disfruta por igual contemplando a una diminuta hormiga atareada en sus tareas de cada día y a una poderosa águila real que surca el azul cielo por encima de tu cabeza.
Disfruta del verano, continuación de la primavera para ir poco a poco apaciguando a todos sus contertulios. Es tiempo de ir relajándose. Ya no son necesarias las prisas. Nunca lo son.
Disfruta de una estación que te baña con luz y calor.
Disfruta de esos paisajes dorados al atardecer.
Disfruta de la frescura del agua y de cuán necesaria es para la vida. De que hay por tanto que mimar hasta la última gota.
Disfruta del cambio de color en la vestimenta de algunos árboles y plantas. Amarillos, ocres, naranjas, rojos... visten el paisaje. Iluminan tus retinas y te anuncian que el otoño ya está aquí.
Disfruta de los sonidos del silencio.
Disfruta con esas nuevas vidas que vienen a compartir el paisaje contigo, sustituyendo a las que se han ido a otros lugares.
Disfruta de un nuevo invierno casi finalizando el año. Y vuelta a empezar, porque la vida tiene tal ímpetu, que nunca se detiene. Nada la detiene.
Disfruta de todo lo que hay a tu alrededor. Cierra los ojos y mira. Mira cada forma de vida; cada brizna de hierba; cada piedra; cada sonido; cada silencio; cada luz; cada oscuridad; cada cambio en el paisaje y descubrirás que verdaderamente no necesitas tanto para disfrutar, para ser feliz. Descubrirás que necesitas de todo lo que tienes a tu alrededor para sentirte bien; para disfrutar. Y llegaras a esta conclusión porque te darás cuenta de que tú no eres tan diferente; de que tú eres una pieza más del fascinante entramado que es la Vida. Y de que cada pieza es única, irrepetible e irremplazable. Te convencerás por completo de que necesitamos cambiar el rumbo de nuestra sociedad. Que es sumamente necesario. Y además, que es posible un mundo sin guerras, ni hambres, ni injusticias, ni destrucción. Está en nuestras manos.
Disfruta, por tanto, de este año que está a punto de comenzar.
Disfruta de la belleza.
Disfruta de la vida.
Disfruta con la Vida.
Hazlo por ti y lo estarás haciendo también por todos los que no tienen la más mínima oportunidad.
Disfruta...

Un detalle de la obra en la que estoy trabajando ahora y que a buen seguro será la última de este año 2010 al que le queda poco para finalizar. Una obra para celebrar ese invierno que ya tenemos tan próximo. Invierno renovador, antesala de la primavera. Antesala de la explosión de vida. Pero en el invierno también hay vida...

En estos días he podido finalizar este grafito de estas pequeñas gatitas que duermen plácidamente arropadas entre esponjosos almohadones. Tranquilas. Juntitas, para compartir el calor de sus jóvenes cuerpecillos. Con sus necesidades satisfechas. Viendo la escena resulta difícil pensar que hasta hace unos días estos felinos andaban por las calles y seguramente engrosarían la lista de gatos abandonados que deben sortear todo tipo de peligros inherentes a estar cerca de los seres humanos para intentar sobrevivir. Pero tuvieron la inmensa suerte de cruzarse en el camino de mi hermano, que tiene la (sana) costumbre de recoger todo lo que se encuentra. Así, ahora, su futuro se presenta más seguro y confortable y eso, sencillamente, por una actitud diferente en ese encuentro. Podrían haber tropezado con alguien que les hubiera arrogado alguna piedra o propinado una patada o, en el mejor de los casos, les hubiera ignorado continuando su camino. Son unos felinos afortunados estos.
Y dibujándolos iba yo pensando en la similitud de estos ahora frágiles seres con la naturaleza en general. Por primera vez en la historia de la Tierra –y mira que han transcurrido ya unos cuántos años- la práctica totalidad de la Vida depende de lo que haga en los próximos años un ser vivo en concreto: nosotros. El que sigan poblando este magnífico planeta cientos, miles, que digo, millones de especies de plantas y animales depende por completo de cómo lo tratemos los humanos en estos años inmediatos. Su extinción será nuestra extinción. Su supervivencia, la nuestra. Así de sencillo. Como lo es también la solución. Sencillamente con un cambio de actitud. Sencillamente con volver la mirada hacia las otras vidas que comparten nuestro viaje en esta aventura. Como hizo mi hermano. Podía haberles propinado una patada y proseguir su camino. Pero decidió compartir la vida con ellos. Devolvió una pequeña parte de lo que la Vida nos da. Y con un esfuerzo casi inapreciable. Es tan fácil que creo que es lo que más duele cuando ves como nos estamos cargando el planeta azul en el que un buen día empezó a palpitar la Vida.
“Dulces sueños” Grafito sobre papel Schoellershamer duria glat 250 grs/m². 37 x

Con el objeto de satisfacer las consultas que algunos de vosotros me habéis hecho a lo largo de este tiempo, a partir de hoy podéis encontrar información de las obras originales que se encuentran en venta. Como veréis en la parte superior, justo debajo de la cabecera, aparecen tres nuevas páginas. Galería gafitos en las que encontraréis los originales disponibles realizados en grafito, carboncillo, tinta, sanguina, etc. Galería pinturas, por el contrario, engloba aquellos trabajos en óleo, acrílico, pastel, etc. Y una tercera página, Contacto, mediante la cuál y, rellenando un sencillo formulario, podréis solicitar más información de alguna obra, mostrar vuestro interés en adquirirla o realizar un encargo. Espero sean de utilidad estas páginas a todos aquellos que se interesan por mi trabajo. Mi más sincero agradecimiento.