20 mar. 2012
Lo que hay detrás de una obra
5 mar. 2012
Despertando
24 feb. 2012
(6) Después de mes y medio...
9 ene. 2012
"Buscad la belleza...
21 nov. 2011
¡Caracoles!
16 nov. 2011
14 nov. 2011
El ojo que todo lo ve
8 nov. 2011
Ya está aquí el saltarín
4 nov. 2011
De regreso con el otoño
31 oct. 2011
(4) Primeras notas de color en el abejaruco
27 oct. 2011
Nuestro vecino el gorrión común
25 oct. 2011
22 oct. 2011
Nueva obra. Todas las ramas con color
21 oct. 2011
Nueva obra. Manchando algunas ramas más
17 oct. 2011
Nueva obra. Primeras pinceladas
16 sept. 2011
4 sept. 2011
Naturaleza prestada. Naturaleza indignada

“No heredamos la Tierra de nuestros padres,
la tomamos prestada de nuestros hijos”
Tal y como comentaba en mi anterior entrada, hace unos meses empecé un grafito que iba cogiendo en huecos. En estos últimos días decidí darle el empujón final y terminarlo. Es un retrato de mi hijo al que he añadido unas golondrinas comunes (Hirundo rustica) aves, que como él mismo me ha comentado en más de una ocasión, le fascinan. Mientras iba trabajando en este dibujo, me vino a la mente la frase que encabeza esta entrada y que encierra una verdad inmensa. Las acciones de nosotros los adultos, los padres, hacia la Naturaleza determinan la salud del planeta que reciben nuestros hijos. Jugamos pues con la calidad de vida de nuestros descendientes, nosotros, que nos desvivimos en que tengan de todo aquello que pensamos que les van a hacer más felices y obviamos lo principal. Así, por ejemplo, mi hijo disfruta de menos golondrinas de las que debiera pues nuestro trato con la Vida ha sido tan nefasto que lejos de mantenerse los mismos efectivos que había cuando yo nací, han disminuido. La misma suerte corren infinidad de otras aves, mamíferos, anfibios, reptiles, insectos, plantas... Incluso cientos de especies de seres vivos van desapareciendo desde el mismo instante que empezó a respirar sin que llegue nunca a saber de su existencia. Sus paisajes son alterados, diezmados, arrasados en aras de mejorar, dicen, nuestra calidad de vida. Sus aguas se sobreexplotan, envenenando ríos y mares. El aire que nos entregó fresco, transparente y limpio se lo devolvemos ennegrecido e irrespirable. Con nuestras acciones o con nuestra simple indiferencia y pasividad condenamos a nuestros hijos a vivir en un planeta lleno de hambre, tristeza, contaminación y miseria. Cuando ellos nos entregaron un planeta lleno de Vida y recursos para todos.
Una parte de nuestra sociedad se ha levantado de su hasta ahora pasividad indignada ante un sistema injusto que se tambalea pero que intenta seguir aferrado para que los cuatro que están ahí arriba, enriqueciéndose, controlando la mayoría de los recursos, puedan seguir haciéndolo. A costa del bienestar del resto. Y pienso yo que eso está pero que muy bien. Se trata de eso, de utilizar las herramientas que nos proporciona la democracia para alzar nuestra voz y exigir a quienes nos gobiernan que lo hagan de manera correcta. Se trata de interesarse, de informarse. Se trata de pensar, de razonar. No dejarlo para que lo hagan otros por nosotros. Se trata de adquirir conocimientos, de intercambiarlos. Será la única manera de que no nos manipulen y de que los aspirantes a gobernar sepan que han de hacerlo bien, de manera justa y honesta si quieren hacerlo.
Yo aquí sigo empeñado (contra viento y marea) con mis dibujos y pinturas encaminados a difundir la riqueza de nuestra naturaleza, de nuestro planeta. De nosotros mismos. Es mi voz comprometida para contribuir a reconducir nuestro camino y poder devolverle así lo más intacta posible la Naturaleza que un día me prestó, como única vía posible para que disfrute de la calidad de vida que todo padre desea para su hijo y para que en su momento, cuando un día ese hijo sea padre, pueda hacer lo mismo con su hijo.
La Naturaleza también está indignada. Escuchémosla.
17 ago. 2011
Grafito dormido
11 ago. 2011
Tomando el sol

Hace algunos años leía acerca de un medio pictórico que aparecía en la década de los 70 del siglo pasado y aunque sentí interés desde esos instantes de probarlo no ha sido posible hasta ahora. El medio pictórico en cuestión son los colores alquídicos. Reciben este nombre por la resina alquídica que se utiliza para aglutinar el pigmento. Pero bueno, lo interesante para mi son sus peculiares propiedades, en comparación con el óleo y el acrílico.
Su principal ventaja radica en su período de secado, más rápido que la del óleo pero más lento que en el acrílico, lo que me permite tener tiempo para fundir colores o realizar degradados y al mismo tiempo poder realizar varias capas en una misma sesión. Los colores son más fluidos y transparentes que los óleos y por tanto son más luminosos, lo que facilita el detalle. Además, las pinceladas, por finas que sean, mantienen su nitidez y definición. Los alquídicos mantienen un perfecto acabado satinado una vez seco, al no sufrir el embebido de los óleos, que son esas zonas mates que en ocasiones quedan en el cuadro conforme van secando los colores. Además no resbalan, que es algo que en más de una ocasión me ha sacado de quicio al no poder trabajar bien la siguiente capa sobre la anterior ya seca, pues simplemente el color no se agarra, resbalando por la superficie y poniendo a prueba nuestra pericia y paciencia para tratar de solucionarlo.
Mi experiencia con este medio pictórico ha sido muy buena. Me ha encantado y desde luego va a formar parte de mi trabajo a partir de ahora. Obviamente, las cualidades de los alquídicos pueden no serlo tanto para otros artistas, pues va en función del estilo y de la manera de trabajar de cada uno. En mi caso, creo que congeniamos bastante bien. He empezado realizando una pequeña y sencilla pintura para probarlos, antes de adentrarme en algo más complejo.
“Tomando el sol” Piquituerto común (Loxia curvirostra) Alquídico sobre tabla 28 x
23 jul. 2011
Una de cómic

Organizando algunos cajones y carpetas me he reencontrado -ya ni me acordaba- con algunos escarceos que tuve en el apasionante mundo del cómic como el que reproduzco a continuación en el que ironizaba con la facilidad que tiene mucha gente en dormir delante de un televisor y la dificultad para hacerlo en la cama. Ha estado bien el volver a ver estos dibujos, muchos de ellos lejanos en el tiempo, pero que explican el camino recorrido. Seguimos caminando...

























